La última esperanza para preservar la lengua Rapa Nui

En Rapa Nui se creó el único centro educativo donde solo se permite hablar rapa nui, el nido “Hoŋa’a Re’o”, que busca revertir la crítica situación que enfrenta esta lengua hoy: solo el 10,9 % de los niños y niñas de la isla la hablan y entienden su idioma original.
Textos y fotos Alejandro Nogue.

Ingresar al nido Hoŋa’a Re’o” ubicado en Hanga Roa, es acceder a un espacio único en la isla y, por cierto, singular en el mundo, ya que es el único centro educativo de niñas y niños donde solo se permite hablar rapa nui. Por eso antes de dar el primer paso para ingresar, el visitante es advertido que no puede pronunciar una palabra en español (u otro idioma). Está prohibido. “Aquí solo se habla Rapa Nui” es el tapu (norma), y quienes no hablan esta lengua, solo deben guardar silencio y tratar de comprender.

En el interior de esta casona circulan 15 niñas y niños muy pequeños, cuyas edades fluctúan entre uno y dos años de edad, es decir, hace poco dieron sus primeros pasos y aquí aprenden a jugar, dibujar y cantar, porque recién están conociendo el mundo y descubriendo que cada acción, cada cosa, se reconoce por una palabra que ellos aprenden en su lengua original: el rapa nui.

Hoŋa’a Re’o”, que se traduce al español como “Nido de Lengua” Rapa Nui, surgió en agosto de este año como una iniciativa de la propia comunidad organizada ante la gran preocupación que existe entre sus habitantes por la pérdida del idioma. Las cifras son preocupantes: solo el 10,9 % de los niños y niñas de la isla hablan o entienden su lengua original.

Por eso surge este nido en Rapa Nui y quien dirige este proyecto es Virginia Haoa, reconocida como Tesoro Humano Vivo por el Consejo de la Cultura y Unesco, una educadora que ha dedicado su vida al recate de la lengua, trabajando en la elaboración de programas educacionales, escribiendo libros y traduciendo textos, en fin, liderando múltiples iniciativas que ahora la tienen como presidenta del directorio de la ONG Hoŋa’a Re’o, integrado por koros y nuas (personas mayores de los clanes familiares), quienes decidieron ir -literalmente- a la raíz del problema y educar en rapa nui a los niños y niñas en su primera infancia, cuando recién comienzan a elaborar sus frases primarias.

¿Qué es exactamente “Hoŋa’a Re’o”? Virginia Haoa aclara que no es un jardín infantil, ni es parte del sistema educacional formal, sino que un nido “constituido como una extensión de la familia, donde hay niños desde 1 año y medio hasta 2 años y medio, que pasan el día acá”. La jornada se extiende de 8:30 a 15:15 horas y los pequeños están a cargo de un equipo liderado por una educadora. Todos los procesos son en habla rapa nui, y si un niño pronuncia una palabra en español, no recibe un reto, sino que se le enseña la forma de expresarse en la lengua original. Este nuevo espacio abrió hace unos meses con 15 niños y niñas, quienes llegan en la mañana y son parte de diferentes dinámicas, porque a través de cada actividad está el acercamiento profundo a la lengua, que en definitiva es la forma de proyectar la cultura Rapa Nui a través de sus tradiciones ancestrales y su entorno natural.

“Este proyecto tiene la visión de desarrollar el idioma dentro del territorio y la cultura, empezando con los más chiquititos, para que puedan comunicarse entre ellos, con sus padres y sus familias en idioma rapa nui. Queremos llegar lejos y creo que podemos sobrevivir si tenemos niños que logren hablar y mantener nuestra cultura”, explica Haoa.

Y es que el Nido de la Lengua abarca no solo a los infantes, sino que de manera integral a toda la familia. De hecho diariamente, vía wasap, se envían a los padres las temáticas abordadas con los niños durante el día (incluyendo grabaciones), para que ellos también se involucren y aprendan rapa nui, asumiendo además la tarea de proseguir con los ejercicios en los hogares. Y no queda ahí su participación, ya que una mamá también acompaña al equipo de educadores y los padres participan de un sistema de turnos para cocinar y dar la comida a los niños en la semana.

También se pone el énfasis en el trato -agrega Haoa- “los niños tienen habilidades naturales y pretendemos que esta enseñanza del idioma y la cultura sea con una actitud amorosa hacia ellos, eso es algo súper importante, que se sientan como en casa, para desarrollar un trabajo cognitivo, artístico y de lectura que hacemos nosotros”.

La idea de desarrollar un nido no es nueva, ya existió una breve experiencia anterior en Rapa Nui, y se aplica con éxito desde hace varias décadas en las otras islas que forman los vértices del triángulo de la Polinesia: Nueva Zelanda y Hawai, donde se mantienen vivas las lenguas originarias.

Una lengua y una cultura en riesgo

Si bien este nido recién está iniciando su vida, en Rapa Nui hay mucha esperanza respecto a los resultados que pueda lograr. El alcalde Pedro Edmunds Paoa, afirma: “Me ponen los pelos de punta este tipo de iniciativas que nacen de la gente, de las matriarcas y patriarcas, con la férrea intención de cuidar y proteger el idioma, así que aquí todos debemos cuadrarnos y apoyar. Como municipio, cuando escuchamos esta iniciativa, inmediatamente pusimos a disposición nuestro equipo de estudiosos e ingenieros para buscar alternativas privadas y públicas de financiamiento, y vamos a seguir buscando ese apoyo”.

El alcalde también manifiesta su preocupación por la pérdida del idioma, “está en riesgo, y el turista que llega a Rapa Nui, atraído por la imagen de los moais, acá no solo se maravilla con los sitios, sino también se sorprende con lo viva que está la cultura gracias al idioma”. Por eso hace algunas semanas el Concejo Municipal aprobó también la ordenanza para que el rapa nui se transforme en la lengua oficial de la Isla.

El edil también recuerda lo exitosa que fue la experiencia en el sistema público del programa de inmersión que permitió durante varios años que cursos de alumnos desarrollaran toda su enseñanza en rapa nui, varios de los cuales hoy son profesionales y portadores de esta lengua viva.

Virginia Haoa recuerda también a la generación que fue parte del programa de inmersión y dice que hasta el día de hoy se reúnen para ver qué iniciativas pueden seguir desarrollando para salvar la lengua, esa misma que -recuerda ella- comenzó a ceder terreno frente al español cuando en la Isla se pensaba que había que preparar de mejor forma a sus estudiantes, en castellano, para que pudieran proseguir estudios y adaptarse mejor al continente.

El gestor cultural y cineasta Leonardo Pakarati (director del documental “El espíritu de los ancestros”) reflexiona que “el idioma rapa nui está en riesgo porque básicamente no hay espacios para hablarlo, hoy solo se practica en encuentros familiares y algunas fiestas tradicionales. Los medios de comunicación en su mayoría tienen productos y programas en castellano, también hay responsabilidad de las familias, porque a veces solo se usa el idioma para llamar la atención o cuando los niños se atreven a hablar son objeto de crítica o burla, porque no hablan bien”.

Un nido que crece

El nido “Hoŋa’a Re’o” pretende seguir sumando niveles cada año. Virginia Haoa habla de los planes a futuro: “Queremos que el nido se instale firme y se proyecte hacia una escuela Rapa Nui, porque así como hay colegios alemán, italiano y francés en el continente, nosotros queremos una escuela Rapa Nui para nuestros niños y nuestra comunidad”.

De momento han conseguido recursos de Conadi y el Consejo de Cultura para este comienzo. La directora del Consejo de Cultura de la Región de Valparaíso, Nélida Pozo, afirma que “estamos dando mucho empuje a las iniciativas que apuntan a fortalecer la lengua rapa nui. Este nido es súper importante para mantener esta cultura ancestral, es hermoso el trabajo que realiza Viki Haoa junto a la ONG Hoŋa’a Re’o, y nos parece fundamental, ya que se establece en una fase clave de la formación, como el primer acercamiento de las niñas y niños a las palabras que les permiten denominar un mundo que descubren y que les rodea, con todas las singularidades de esta cultura que es única en el mundo”.

Virginia Haoa afirma que este proyecto es clave para preservar el idioma rapa nui: “Yo creo que nuestro nido es la tabla de salvación para continuar con la lengua en nuestros niños y niñas, hay experiencias en Nueva Zelanda y en Hawai que son bastante positivas, a tal punto que tienen hasta la formación de profesionales en lenguas maorí y hawaiana, por lo tanto, sabemos que nosotros estamos empezando y aspiramos a ser un escuela, y de la escuela también nos proyectamos más allá con este proyecto, porque habrá otros actores que continuarán esta labor cuando nosotros ya no estemos”.

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