Quinchamalí ya cuenta con Sello de Origen, Imagen y Embalajes exclusivos

El Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial unieron esfuerzos para entregar información sobre beneficios que conlleva la incorporación del Sello de Origen en el embalaje de las piezas que elaboran las artesanas.

La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca recibe un nuevo impulso para poner el valor un oficio con identidad territorial, regional y nacional, mundialmente reconocida. El 2014 fueron destacadas como Tesoros Humanos Vivos, tras lo cual se ha desarrollado un Plan de Salvaguardia, impulsado por el Departamento de Patrimonio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el que incluye el diseño de una imagen gráfica y embalaje exclusivo para los productos de la zona y así relevar la práctica artesanal a través de la difusión de los atributos que posee.

Fue un proceso que se inició durante el mes de septiembre de 2017, con un ciclo de talleres a cargo del Consejo de la Cultura y el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), donde se entregó información relativa a los usos y beneficios que conlleva la incorporación del Sello de Origen en el embalaje de las piezas elaboradas por las artesanas.

Profesionales de INAPI y un equipo de diseñadores gráficos trabajaron en el diseño de una imagen gráfica y luego se concentraron en la elaboración de embalajes especiales para la alfarería desarrollada de dicha localidad, además de generar una narrativa evocadora para aumentar el valor de las piezas artesanales; utilizando elementos como Sello de Origen y Tesoros Humanos Vivos.

La alfarera y Maestra Artesana 2017, Mónica Venegas se mostró muy contenta con lo que se está haciendo porque “se le está agregando valor a nuestros productos. A nosotras nos interesa potenciar el trabajo local, nuestra identidad que estamos dando a conocer. Es nuestro trabajo que nos permite mejorar nuestra calidad de vida también. Ya se acabó el papel de diario, la bolsa de plástico, ahora con su nuevo embalaje se muestra como una pieza de excelencia”.

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Una práctica importante para proteger nuestro patrimonio cultural inmaterial

Una de las problemáticas que enfrentan las prácticas artesanales aparece en el proceso de comercialización. Las personas que compran los productos suelen desconocer las etapas del proceso de producción, los tiempos que cada artesano dedica a la fabricación de una figura, los costos de las materias primas y la carga simbólica que cada pieza tiene tanto para el artesano que la hace como para la comunidad en la que está inserto.

Por este motivo, junto con otras acciones que incluye el Plan de Salvaguardia, es determinante impulsar acciones concretas que contribuya a visibilizar y poner en valor el trabajo elaborado por las manos de artesanas y artesanos. Precisamente, una de las formas de abordarlo es acercando la información necesaria sobre los reconocimientos vinculados a las prácticas artesanales y/o patrimoniales, los que se logran visibilizar a través de un embalaje personalizado, agregando valor a una tradición más que centenaria. A través de la información que contiene ese empaque, la ciudadanía podrá conocer y valorar la práctica artesanal de Quinchamalí, resultado de un delicado proceso de transmisión de saberes que se traspasan de una generación a otra.

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Fuente: Chillán Activo

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