En medio de la polémica, Colombia celebra 10 años del Carnaval de Negros y Blancos como Patrimonio de la Humanidad

En medio de un clima crispado, después de las declaraciones críticas de un político local acerca de la fiesta, se realiza en Colombia la edición 2019 del Carnaval de Negros y Blancos, a 10 años de haber sido incluidos por la Unesco en la Lista Representativa de Patrimonio Cultural de la Humanidad.

No entender la naturaleza satírica y transgresora de los carnavales (de todos los carnavales, desde el comienzo de los tiempos en todas las culturas) es una gran muestra de ignorancia”, declaró el escritor, youtuber y columnista Daniel Samper Ospina, una de las muchas figuras públicas que se han unido a la campaña #ElCarnavalseRespeta.

La polémica, generada por la crítica del Senador Carlos Felipe Mejía a la creación de muñecos alusivos a políticos del oficialismo, sobre todo del Presidente, comenzó cuando el caricaturista Julio César González, conocido como “Matador”, publicara en sus redes sociales varias imágenes de los muñecos, promoviendo un concurso para que se votara por la mejor.

El diario El País publicó en su edición de este último jueves, 3 de enero, que “el tradicional desfile de años viejos que se realiza en Pasto cada 31 de diciembre, como antesala al Carnaval de Blancos y Negros, generó una polémica que todavía no cesa y bordea la línea entre el humor y el irrespeto”.

El gobernador de Nariño, Camilo Romero, a través de una conversación con la influyente Caracol Radio hizo una férrea defensa de los años viejos que personifican figuras políticas e indicó que “es una tradición que viene de años anteriores en donde los participantes del carnaval usan el humor y la crítica política”.

A pesar de la polémica, las autoridades y el Ministerio de Cultura de Colombia continúan difundiendo la nueva edición del Carnaval, como ícono de la cultura y el patrimonio de la nación. La Presidencia de la República declaró que “queremos potenciar las expresiones artísticas de Colombia! El Carnaval de Negros y Blancos celebra los 10 años como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”. Y elaboró imágenes alusivas al acontecimiento que se desarrolla hasta el 7 de enero.

A través de la LEY 706 de 2001, y con publicación en el Diario Oficial No. 44.631, el 30 de noviembre de 2001, Colombia declara patrimonio cultural de la Nación el Carnaval del Distrito especial, Industrial y Portuario de Barranquilla, y a los Carnavales de Pasto y se les reconoce la especificidad de la cultura caribe y nariñense, a la vez que se les brinda protección a sus diversas expresiones.

En tanto, la Unesco, hace 10 años, en su cuarto comité (4.COM) desarrollado en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, entre el 28 de septiembre y el 2 de octubre de 2009 decidió inscribir  El Carnaval de Negros y Blancos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Según el expediente de postulación ante la Unesco, en cuya elaboración participaron la Universidad de Nariño, Corpocarnaval, Alcaldia de Pasto y el Ministerio de Cultura de Colombia, el Carnaval de Negros y Blancos es un gran acontecimiento festivo surgido de tradiciones nativas andinas e hispánicas, y que tiene lugar todos los años, desde el 28 de diciembre hasta el 6 de enero, en San Juan de Pasto, al sudoeste de Colombia.

El primer día de las festividades se celebra el Carnaval del Agua, durante el cual se rocían calles y casas para crear una atmósfera lúdica. El 31 de diciembre tiene lugar el Desfile de Años Viejos, en el que los comparsas recorren las calles con monigotes satíricos que representan a personalidades y eventos de actualidad. Esta jornada finaliza con una cremación ritual del Año Viejo.

Los dos últimos días del carnaval son los más importantes, cuando todos los participantes, sea cual sea su etnia, se maquillan de negro el primer día y de talco blanco el segundo para simbolizar así la igualdad y unir a todos los ciudadanos en una celebración común de la diferencia étnica y cultural.

El Carnaval de Blancos y Negros es un periodo de convivencia intensa, en el que los hogares se convierten en talleres colectivos para la presentación y transmisión de las artes carnavalescas y en el que personas de todas clases se encuentran para expresar sus visiones de la vida. Esta fiesta reviste especial importancia como expresión del mutuo deseo de que el futuro esté presidido por un espíritu de tolerancia y respeto.

Puede revisar el expediente de la Unesco.  

GALERÍA

Las imágenes a continuación fueron las presentadas en la postulación ante la Unesco.

 

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