Estudio detecta factores de riesgo para cultoras de la Artesanía en Tejido de Crin

La Artesanía en Tejido de Crin de Rari es uno de los elementos inscritos en el Registro e Inventario de Patrimonio Inmaterial de Chile. Un estudio publicado por la revista especializada en temas de salud REEM, integrada por profesionales  del área de la Kinesiología, la Tecnología Médica y el Periodismo revela trastornos musculoesqueléticos asociados al trabajo de las cultoras.

El n°2 del 5to volumen de la revista especializada REEM, disponible para leer en línea o descargar directamente,  se publican los resultados del estudio “Identificación y evaluación de factores de riesgo de trastornos musculoesqueléticos relacionados al trabajo y detección de dolor físico en artesanas del elemento de Patrimonio Cultural Inmaterial Tejido en Crin de Rari y Panimávida, en la comuna de Colbún”.

La investigación, realizada por la antropóloga América Escobar Inostroza, Encargada Regional del Departamento de Patrimonio Inmaterial, de Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, y la kinesióloga Pamela Campos Rojas, tuvo como objetivo identificar los factores de riesgo de trastornos musculoesqueléticos asociados al trabajo y detectar la presencia de dolor físico en las artesanas de Tejido en Crin, de Rari y Panimávida.

El estudio concluyó que las artesanas de Tejido en Crin realizan un trabajo que presenta riesgo musculoesquelético y padecen de dolor físico. “El 100% de las artesanas presentó dolor y con mayor frecuencia en el segmento hombro-brazo, la postura adquirida se caracterizó porque la extremidad superior izquierda prácticamente permanece quieta y la derecha está en constante movimiento. La aplicación del TMERT arrojó que se presentan tres tipos de factores de riesgo en nivel crítico”, asegura la publicación.

Según Escobar Inostroza, “las manos son la principal herramienta de trabajo de las artesanas en Tejido en Crin de Rari y Panimávida. Tejer es una práctica que las cultoras incorporan a temprana edad y ejecutan durante gran parte de sus vidas. Este conocimiento no es solo cognitivo. En efecto, para tejer es necesario que las artesanas involucrenel cuerpo y los sentidos. Urdir y tramar no solo es parte de su memoria colectiva, también es el fundamento de un relato físico, corporal. La constante repetición de estos movimientos es lo que permite adquirir conocimientos, crear figuras y reproducir la tradición. Sin embargo, como toda herramienta, las manos también se desgastan y sufren los avatares del tiempo”.

Este estudio resulta relevante para salvaguardar esta técnica artesanal tradicional, y abre una nueva área de intervención interdisciplinar. No basta considerar aspectos culturales o simbólicos, también es fundamental incorporar al análisis factores relacionados con la salud y función de las artesanas al interior de sus contextos de trabajo.

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