Héctor “Tito” Lizana: Con bombo y platillos celebra 90 años

Autor: Etnomusicólogo Agustín Ruiz. Experto en Patrimonio Cultural Inmaterial

En un desbordante ambiente de alegría la familia Lizana celebró el pasado martes 24 de julio, el 90° cumpleaños del afamado organillero y chinchienero que tanto le ha legado al patrimonial oficio. Don Héctor “Tito” Lizana nació en Santiago un 22 de julio de 1928. En medio de amigos, familiares y una extendida parentela, don Tito revivió junto a su nieto Héctor Lizana Hidalgo, algunos de los más vibrantes pasajes de su azarosa pero no menos feliz vida.

Criado bajo los cuidados de una vecina del barrio Franklin, el Tito niño comenzó muy tempranamente a ganarse la vida como vendedor ocasional y más tarde, cuando apenas llegaba a los 10 años, como baterista en un circo.

IMG_1652Por esos cortos años, frecuentaba también el ambiente de organilleros y chinchineros que se congregaban por el perímetro sur del centro de Santiago. Fue así que pasó de la batería al chinchín, instrumento que tras unas pocas jornadas comenzaba a dominar. Pero no solo esto: don Tito habría sido el chinchinero que le agregó danza a la ejecución de este instrumento. Este hecho le permitió hallar una nueva familia, con la que realizó su primera gira internacional por Bolivia y Perú, cuando apenas alcanzaba los 12 años de edad.

Dos años más tarde, regresó a Chile y comenzó a buscar su propio camino; fueron los años de la adolescencia en que don Tito comenzó a forjar el eximio chinchinero que años más tarde fuera ampliamente conocido como El Patitas de Oro.

Forjador de una familia de organilleros que hoy cuenta cuatro generaciones vivas trabajando en el oficio, don Tito ha trabajado gran parte e su vida con familia que formara junto a doña Graciala Quezada. Con ella tuvo dos hijos le han dado una larga descendencia. Con su hijo Manuel ha desarrollado durante las últimas décadas varios proyectos de giras y presentaciones en los que don Tito ha deslumbrado con sus bailes e improvisados acompañamientos rítmicos.

Este trabajo ha sido la escuela donde se han forjado nietos y bisnietos como legítimos herederos de esta tradición.

En 2013 don Tito recibió, junto a la Corporación Cultural Organilleros de Chile, el reconocimiento Tesoros Humanos Vivos. Junto a don Gustavo Muñoz, Lizana recibió también un importante reconocimiento como patrimonio vivo del oficio, distinción que le confirieran sus propios pares el contexto del Día Nacional de Patrimonio Cultural 2016. A sus 90 años Lizana sigue recibiendo el cariño y reconocimiento de la gente simple con la que cotidianamente ha compartido durante casi 80 años de oficio.

 

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