Nemesio Moscoso Mamani: músico y maestro luriri aymara está de cumpleaños

Hace 75 años nació Nemesio Moscoso. Era 20 de febrero de 1944 en Chijo, a 7 kilómetros de la localidad de Cariquima, en la comuna de Colchane, región de Tarapacá. Allí, en aquel poblado que, en lengua aymara, quiere decir lugar de abrigo o lugar sombrío, Nemesio conoció desde chico el mundo del campo. Se hizo agricultor.

A pesar de las condiciones climáticas de Chijo y la existencia de terrenos pedregosos de difícil regadío por sistema de canal, Nemesio sabe cómo cultivar papas, habas, trigo, quinua y flores, como los gladiolos. Según describe el SIGPA, Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial, “la comunidad ha desarrollado un sistema de regadío al que denominan “regadío por tendido”, logrando utilizar la mayor cantidad de tierras cultivables del pueblo”. Ahí explica esta técnica y proceso.

Además del campo, desde muy temprano la música conquistó a Nemesio Moscoso. En su arte destacan la sikura, la bandola, el lichiwayu y el pinquillo. Es, además, maestro fabricante y reparador de lururi, instrumento de cuerdas, tradicional del altiplano tarapaqueño, conocido también como bandola aymara. El sonido de sus instrumentos está presente  en las celebraciones, carnavales, floreos y trillas de quinua en su zona.

En el 2014, cuya ya vivía en La Tirana, Nemesio recibió el reconocimiento Tesoro Humano Vivo, que entrega el Estado de Chile por recomendación de la Unesco, justamente ser un maestro luriri, que gracias a su dedicación en la fabricación de bandolas, ha enriquecido el patrimonio musical aymara tarapaqueño. Lleva casi 60 años confeccionando este instrumento, siendo el único fabricante en su región.

Desde que aprendió este oficio, y de manera fortuita, Nemesio ha construido bandolas permanentemente, incorporando variaciones y nuevos conocimientos de la técnica a lo largo del tiempo, sin perder su sello personal, ya que cada bandola es distinta.

En este nuevo cumpleaños, felicitamos a Nemesio Moscoso Mamani y le enviamos nuestro agradecimiento por su aporte al patrimonio cultural inmaterial de su región y por su esfuerzo en mantener viva las tradiciones de su cultura aymara.

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