Publicación internacional destaca ejemplos chilenos de Bibliobuses y cultura inmaterial

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En su edición de este 16 de enero tiene en portada un artículo relacionado con las bibliotecas como canal para la promoción y valoración del patrimonio cultural inmaterial, en el cual se hace referencia a algunos ejemplos chilenos. 

El artículo tiene la autoría de Roberto Soto, jefe de Bibliotecas en la Diputación de León y Presidente de la Asociación de Profesionales de Bibliotecas Móviles de España (ACLEBIM). Se define como un convencido de la Biblioteca Pública y un incondicional de los Bibliobuses. 

Propósitos de las bibliotecas: ” (…) aumentar la concienciación en torno al patrimonio cultural y la valoración de los logros científicos y artísticos; promover el diálogo intercultural y la diversidad cultural; procurar soporte a la tradición oral (…)”

Reproducimos el artículo a continuación. Fotos de Bibliomóviles Chile.

Siguiendo las palabras de R. David Lankes*, “las bibliotecas excelentes son las que crean comunidad”, más allá de su atención a las colecciones y los servicios.

La cultura tradicional constituye uno de los instrumentos más adecuados para conseguir estos fines, no en vano lleva en su esencia las características que definen y diferencian a los distintos grupos sociales que las comparten.

El propio Manifiesto de la UNESCO sobre la Biblioteca pública incluye dentro de los doce propósitos con que la distingue, cuatro directamente relacionados con la cultura connatural de las colectividades sociales y/o nacionales, tales como aumentar la concienciación en torno al patrimonio cultural y la valoración de los logros científicos y artísticos; promover el diálogo intercultural y la diversidad cultural; procurar soporte a la tradición oral; y garantizar a todos los ciudadanos el acceso a la información comunitaria.

“… Bibliobús de Aysén pone en contacto a los alumnos de los centros educativos rurales con artesanos de oficios tradicionales…”

Los bibliobuses, por su propia naturaleza y modo de funcionamiento, se encuentran en una situación privilegiada para acceder a los tesoros de la cultura inmaterial, dada la especial relación que entablan con sus usuarios, donde la proximidad, la confianza, la complicidad y la identificación mutua son sus pilares fundamentales.

Aunque contamos con múltiples ejemplos, la forma de abordar el acceso a la cultura inmaterial, su recogida, procesamiento, conservación y difusión varía de unos bibliobuses a otros, en función de múltiples factores como la cualidad de la misma cultura, los medios, el ámbito geográfico o los objetivos perseguidos.

El Bibliobús de Castellón, de la mano de su bibliotecario Valentín Salvador, lleva años utilizando magistralmente el calendario de visitas como elemento de cohesión social en torno a contenidos de fuerte arraigo entre la población que sirve. A partir de un formato de calendario de pared, aprovecha el espacio dedicado a las ilustraciones para introducir, según los años, muestras de oficios tradicionales, de recetas culinarias de toda la vida, de espacios y rincones definitorios de cada localidad, o de las mascotas y animales de granja de su entorno.

Los Bibliobuses de Guadajara, por su parte, han concluido ya dos campañas centradas en el agua, una, y en la miel, otra, como elementos fundamentales en el devenir tradicional de las tierras que recorren, fruto de lo cual son sendos libros que agrupan una selección de las aportaciones recogidas en el trabajo de campo.

También los Bibliobuses de Barcelona se han ocupado de la cultura inmaterial, mediante el completo programa Memoria sobre ruedas, por el que se recoge el patrimonio oral de sus gentes a partir de unidades didácticas repartidas por los colegios, que hacen especial hincapié en los temas laborales y festivos de sus comunidades. El complemento esencia del proyecto es la web específica memoriasobrerodes.cat, que recoge todos las datos de interés del programa: poblaciones, colegios, temas, recursos, colaboradores… entre 2015 y 2017.

Foto: Bibliomóviles | Chile

Los Bibliobuses de León tampoco son ajenos a esta corriente. En 2009, coincidiendo con la reciente inauguración del Museo Etnográfico Provincial, desarrollaron en colaboración con él mediante el programa “Bibliobús-Museo”, por el que dos bibliobuses recorrieron la provincia en aquel verano debidamente equipados para promocionar el nuevo Museo, su historia, sus contenidos y su labor en pro de la cultura tradicional leonesa, complementado con un taller de camisetas sobre el mismo tema. Asimismo, desde el inicio del nuevo milenio, vienen desarrollando un concurso gastronómico, de recogida de recetas tradicionales, entre chicos y grandes de los pueblos que visitan, con premios para las más sobresaliente, y publicación para las ganadoras y otras seleccionadas.

Un ejemplo destacado de bibliobuses y cultura inmaterial lo constituye el programa “Ecos de Proença”, con el Bibliomóvel de Proença-a-Nova (Portugal) como punto de partida y a su bibliotecario Nuno Marçal. Desde 2013, se vienen recogiendo testimonios en los centros escolares y en las visitas del Bibliomóvel, que se conservan y procesan gracias a este programa, al tiempo que cuentan con una página de Facebook para su difusión.

Foto: Bibliomóviles | Chile

También en América Latina contamos con loables ejemplos como el del Bibliobús de Aysén (Chile) con su programa “Rescate patrimonial”, por el que el bibliobús pone en contacto a los alumnos de los centros educativos rurales con artesanos de oficios tradicionales y artistas de un repertorio claramente etnográfico.

Por su parte, el Bibliomóvil de Valdivia, también chileno, celebra cada año el “Mes del Patrimonio”, mediante campañas escolares en las que se difunden historias, leyendas, canciones… que se remontan al pasado indígena.

“… campañas escolares en las que se difunden historias, leyendas, canciones… que se remontan al pasado indígena…”

Y por último, queremos cerrar este post reconociendo en valioso esfuerzo del Bibliomóvel Municipal de Chamusca (Portugal), con la organización, el pasado octubre, del III Encontro de Bibliotecas Itinerantes de esta localidad, dedicado por entero a la cultura inmaterial, subtitulado “Identidade”, y que tuvimos el privilegio de inaugurar.

 

*R. David Lankes es el Director de la Escuela de Bibliotecología y Ciencia de la Información de la Universidad de Carolina del Sur y ha recibido el Premio Ken Haycock 2016 de la American Library Association por promover la bibliotecología. Su libro, El atlas de la nueva biblioteca, ganó el Premio ABC-CLIO / Greenwood 2012 al Mejor Libro en Literatura de Bibliotecas. Lankes es un apasionado defensor de los bibliotecarios y su papel esencial en la sociedad actual. (Tomado de su web personal)

 

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