Guitarreras y el chancho de las 3 patas: artesanías de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca

La Unión de Artesanos de Quinchamalí obtuvo en el año 2014 la distinción Tesoros Humanos Vivos. La alfarería de ambas localidades de la nueva región de Ñuble está inscrita en el Registro e Inventario de Patrimonio Inmaterial en Chile.

Cerros, ríos, huertos, viñedos y cerezos vigilan las zonas de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, allí donde principalmente mujeres  dedican tiempo y pasión a una de las artesanías más representativas de Chile, que es  propia de la localidad perteneciente a la nueva Región de Ñuble, a 30 kilómetros al oeste de la ciudad de Chillán.

El chancho de las 3 patas, junto a las guitarreras, es de los diseños más representativos de Quinchamalí.

El chancho de las 3 patas, junto a las guitarreras, es de los diseños más representativos de Quinchamalí.

Desde los tiempos prehispánicos, las manos son el recurso principal de estas alfareras. Ellas crean manteniendo la técnica, los colores y las formas a pesar del paso del tiempo, sin ser intervenidas por las nuevas tecnologías, en un procedimiento de 16 pasos que se ha mantenido intacto, siendo el proceso de cocción el que diferencia a las distintas localidades donde se realiza.

Y porque la unión hace la fuerza, las Artesanas de Quinchamalí están organizadas y empoderadas en su comunidad. Gracias a ello, en parte, han cruzado las fronteras regionales y nacionales, posicionando sus conocimientos y su obra a nivel internacional. Incluso, cuentan con Sello de Origen, Imagen y Embalajes exclusivos.

 

Las guitarreras y el chancho de las 3 patas

 

Las loceras desarrollan un proceso que hace que todas las obras sean únicas. Aunque cada artesana tiene su especialidad, y se fabrican piezas utilitarias, los  diseños más conocidos y característicos son las guitarreras y el chancho de tres patas.

No hay otro lugar en Chile  donde se realice el trabajo que ejecutan las alfareras de Quinchamalí. Juntas moldean la greda para dar forma a sus diseños, de utilidad doméstica y ornamental.

 

De generación en generación

 

La transmisión del conocimiento de las artesanas de Quinchamalí ha pasado de generación en generación a través de la transmisión oral de madre a hija.

El conocimiento de las artesanas de Quinchamalí ha pasado de generación en generación a través de la transmisión oral de madre a hija.

Múltiples investigaciones y estudios han confirmado que el hacer de las artesanas solo se transmite de persona a persona.

Cada una de ellas entrega directamente a sus hijas las técnicas para bruñir, cocer la loza, fijar color, entre otras. La producción alfarera de Quinchimalí es eminentemente femenina y su transmisión ha transcurrido sin cambios sustanciales en forma y procesos de ejecución.

 

Por qué negras

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué las artesanías de Quinchamalí son negras? Si te parecía asombroso ver piezas de ese color fabricadas de greda, más llamativo te podrá parecer cómo lo logran. Estas mujeres de Ñuble obtienen el negro final de su obra, con la quema y el ahumado directo en base a combustible de guano o paja. El blanco se reserva para decorar el arte.

Tesoro Humano Vivo, Quinchamalí

Victorina aprendió el trabajo de la greda de sus padres y hermanos, pero especialmente de su madre.

Sólo allí, en Ñuble, se realiza este tipo de alfarería. Si un día caminas por otros lados de Chile y encuentras una guitarrera, un chancho o una artesanía de color negro, recuerda que fueron hechas por manos de Quinchamalí o Santa Cruz de Cuca.

Una de esas alfareras de tradición es Victoria Gallegos (en la foto)y ella lo advierte: “Donde quiera que se vea [una cerámica de Quinchamalí], es el negro con el dibujo blanco [lo que destaca], ya sean rayas, ya sean líneas o sean flores. También sacamos rojo, pero eso nos caracteriza a nosotros, el negro azabache que tiene y el dibujo blanco […] siempre tiene los dibujos blancos”.

 

Un proceso único

 

Desde que las mujeres de Quinchamalí recolectan la materia prima hasta que le entregan los últimos retoques, que convierten su trabajo en una obra de arte, existen 16 etapas que hacen que el proceso productivo sea único en el mundo de la artesanía.

Revisamos la investigación participativa realizada acerca de la Alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, incluida en  el Inventario de Patrimonio Cultural Inmaterial en Chile; consultamos su ficha en el Sistema de Información para la Gestión del Patrimonio Cultural Inmaterial, SIGPA y revisamos los testimonios recogidos en el registro etnográfico y audiovisual, asociado al reconocimiento de las artesanas como Tesoros Humanos Vivos.

Quisimos conocer cada paso de este proceso que pertenece al patrimonio vivo en Chile:

1-. Extraer las materias primas
2.- Preparar los materiales
3.- Mezclar los materiales
4.- Amasar o pisar la greda
5.- Porcionar la greda
6.- Construir la base de la figura
7.- Armar la figura
8.- Raspar la figura
9.- Bruñir con agua
10.- Encolar
11.- Bruñir en seco
12.- Lustrar la figura
13.- Pintar la figura
14.- Cocer
15.- Teñir la obra
16.-Agregar colo blanco

Es, justamente, en el paso 15, donde está la respuesta que nos planteamos antes. El negro típico y característico de la alfarería de Quinchamalí aparece casi al final del proceso.

Las piezas al rojo vivo se colocan sobre una capa de guano de Buey para que adquieran el color negro.

Cuando las laboriosos manos de las artesanas toman una horquilla o gancho de metal, es para  retirar las piezas del fuego al rojo vivo. Entonces, crean una cama con guano de caballo, aserrín, paja de trigo o paja de arroz y las cubren con el mismo material. Cuando las piezas entran en contacto con el guano, es cuando adquieren su característico color negro.

Este fenómeno se denomina “quema por reducción” y es realizado por la mayoría de artesanos y artesanas de Quinchamalí. Es un procedimiento presente muy antiguo en otras tradiciones ceramistas y que tiene antecedentes en diversas culturas del mundo, aunque su pista se pierde en el periodo neolítico.

Pablo Neruda y la artesanía de Quinchamalí, “el ombligo mun­dial de la cerámica

El color negro, como hemos visto, no es un recubrimiento pintado sobre la superficie, sino un proceso químico en el cual el humo recalentado de una combustión de alta temperaturas se incorpora a la superficie de la pieza cuando aún está incandescente, tras el proceso de cocción.

Lo bello, lo trascendente, el valor de las obras que se crean en el villorrio de Quinchamalí es, justamente, este proceso único, heredado y transmitido oralmente. Como dijo Cecilia Montes, otra de las alfareras Tesoro Humano Vivo, “lo que la hace particular [a esta alfarería] es que nosotros hacemos todo el proceso a mano. Todo, todo, todo el proceso [es] a mano, por eso que es muy largo”.

Revisa el documental de la Unión de Artesanos de Quinchamalí, en nuestro canal Vimeo.

Navegación