[Crónica] Juan Vera Piucol, el cultor que marcó a su comunidad

Era la mañana del 26 de enero de 2019 cuando la radio de Melinka confirmó la lamentable noticia: “Comunicamos el fallecimiento de nuestro querido vecino de Repollal, Don Juanito Vera Q.E.P.D. Le agradecemos todo el cariño que brindó a cada persona que llegaba a su hogar con su linda sonrisa, ricos mates, esas lindas historias, anécdotas y esas largas tardes de truco. Te recordaremos por siempre y en vida recibiste este hermoso reconocimiento porque te lo merecías por ser un viejito tan bueno, descansa en paz, abuelito Juan”. 

Juan Vera Piucol era un reconocido cultor del archipiélago de las Guaitecas, en la Región de Aysén. La mayoría lo trataban como «tío» o «abuelo». Aprendió, desarrolló y acumuló a lo largo de su vida conocimientos, enraizados en la vida y las rutinas de su territorio que lo hicieron un hombre multifacético: cantautor, contador de cuentos y leyendas, carpintero de ribera, maderero de ciprés, artesano de guitarras, pescador artesanal, lobero y jugador de truco, popular juego de salón en la zona.

Su sabiduría, su carácter y su disposición a compartir y transmitir los saberes lo convirtieron en protagonista de la vida doméstica y diaria de las comunidades de Melinka y Repollal. Don Juan fue reconocido formalmente en vida por su gente. El Centro Cultural de Coyhaique lo homenajeó y premió por la trayectoria y el ejemplo. El 1 de octubre de 2015, Guaitecas inauguró en Melinka el Terminal de Buses “Juan Vera Piucol”. La prensa entonces escribió que “se llama así en honor a uno de los habitantes históricos de Repollal y será utilizado por los usuarios del transporte subsidiado terrestre que transitan desde Melinka hacia Repollal”.

Mis sinceras condolencias a la Familia Vera. Un afectuoso abrazo a la Sra. Marta y a su familia. Don Juan cumplió con creces una misión en su vida en las Guaitecas…Que bueno que la comuna de Guaitecas lo reconoció en vida… eso pasa pocas veces”, escribió en su red social Carlos Molinet Flores, una de las decenas de personas que, al conocerse la noticia del deceso, dejaron mensajes de pena y condolencia. María Elena Villarroel Diaz escribió que es “una gran pérdida para la familia y para toda Melinka y sus alrededores…igualmente para este país Chile...”.

 

Sus amigos y cercanos mostraron su dolor, a través de sentidos mensajes en Facebook. Neftali Gutierrez Cuevas dijo “Juanito, un amigo de tomo y lomo, un hombre humilde sencillo y muy sabio, con una memoria intacta; se acordaba de lo más mínimo en sus conversas de historias, de personas que conocía, y le dejaban muy buenos recuerdos. Un hombre muy sano en todo sentido de la palabra. Vuela alto, estimado Juan Vera Piucol. Por siempre, en nuestras vidas. Te extrañaremos».

Su sobrina Lorena Piucol Quediman reaccionó al ver una foto familiar en nuestra página, diciéndonos que “los tíos fueron unas personas muy humildes y con un tremendo corazón, esa sonrisa en sus caritas cuando uno lo visitaba… Ellos jamás guardaron odio ni rencor en su corazón, recibían a todo el que visitaba su hogar, siempre los recordaré así, que dios los tenga en su santo reino y descansen en paz.  El tío Juan fue una persona muy especial para mí y mi familia”.

Un hombre de  muchas historias

Vera Piucol no sólo fue un hombre de muchos oficios, fue también un hombre de muchas historias, propias y de otros.  Siendo un «animal del mar», como dicen que lo fue, tenía cientos de experiencias para compartir; así como las muchas historias que nacieron en sus días dentro de los bosques de ciprés o los relatos relacionados con el terremoto de 1960.

Hay, sin embargo, dos historias que fascinaba a todos en Guaitecas. Una, la expedición que él mismo protagonizó junto al Padre Jesuita, Raúl Baeremaecker. Esta ruta que lo llevó hasta el Golfo de Penas con el misionero fue excepcional, ya que la hicieron en chalupa a remo y vela. La otra es la leyenda de Pedro Ñancúpel.  Fue el único en todo Melinka que siguió la tradición de contar historias y relatos en relación el famoso pirata chilote que, en la segunda mitad del siglo XIX, cometió diversos robos y asesinatos en las islas Guaitecas. En un capítulo del programa La Odisea, dedicado a seguir la ruta de Ñancúpel, el equipo de TVN fue a entrevistar a Juan Vera Piucol.

Aunque no está del todo claro si él es su autor, en Aysén fue reconocido por su famoso corrido de Pedro Ñancúpel. Lo que sí está claro es que desde los 10 años, don Juan Vera conocía y transmitió este canto por toda la región.

El cariño de su comunidad hizo que fuera protagonista e invitado de cuanto evento importante se realizaba. Así fue fácil encontrarlo en veladas artístico culturales, actividades de colegios, festivales costumbristas y juegos o campeonatos de truco, manifestación en relación con las mentiras, aprendida a sus 9 años, y que continuó ejerciendo y transmitiendo hasta su muerte.

Se ha ido Juan Vera Piucol pero alguna de las muchas guitarras que construyó como artesano estará sonando siempre, como agradecimiento por todo lo que entregó a su comunidad y a su cultura.

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