Descubra el Baile Chino de Las Palmas: síntesis de poesía y devoción

Cerca de Olmué se conjuga música, Canto a lo Divino y fe

El Colectivo Etnomedia reconstruye en un CD la rica cultura campesina de una tradición que la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad. Los registros los hizo María Ester Grebe hace 50 años, pero la fiesta está viva.

Romina de la Sotta Donoso
Cultura
El Mercurio

El colectivo de investigadores Etnomedia sigue recuperando para la memoria presente las tradiciones poético-musicales y devocionales que se han cultivado en Chile desde la Colonia: el Canto a lo Poeta y los Bailes Chinos.

Los registros históricos elegidos para el octavo CD de su colección son un excelente ejemplo del cruce de ambas prácticas culturales. Son grabaciones realizadas por la pionera María Ester Grebe, en 1968 y 1969, en la comunidad de Las Palmas de la Quebrada de Alvarado, a los pies del cerro La Campana.

«Hay una figura fundamental que es don Carlos Bernales. Era el alférez del Baile Chino de Las Palmas y también uno de los exponentes más importantes del Canto a lo Divino y del Canto Campesino en la Región de Valparaíso. Él sintetiza ambas tradiciones», apunta Rafael Contreras, quien junto a Daniel González hizo la compilación. La producción fue de Mauricio Pineda, con Llara Kritzner como asistente; las ilustraciones y el diseño son de Pablo de la Fuente (Diablo Rojo) y la masterización, de Alejandro Miranda.

En el disco se reconstruyen las múltiples dimensiones del Baile Chino de Las Palmas, con acento en el rol del alférez, que es clave en la articulación del hipnótico sonido que generan los tambores y las flautas chinas -herederas de las pifilkas precolombinas-. Él, como cantor a lo Poeta, está a cargo de la palabra ritual y siempre la pronuncia en décimas y de memoria.

En el CD hay Canto a lo Alférez de saludo y de despedida de la imagen venerada, y aparece también el conjuro de las Doce Palabras Redobladas, suerte de trabalenguas que Bernales le explica con paciencia a Grebe. Igualmente, hay un registro de la emisión en 1969, por Radio Balmaceda, de Bernales haciendo un Verso por saludo a los poetas populares, en el programa «La mañana del domingo».

También hay grabaciones de la celebración propia de esta comunidad agrícola: la Fiesta del Niño Dios de Las Palmas, que se celebra del 24 al 25 de diciembre e incluye saludos rituales, una procesión con la imagen y su vigilia, en una casa, toda la noche.

«Me impresiona el talento, cómo se va construyendo el saber, y la riqueza de la vida cultural campesina y la figura de don Carlos Bernales como un sabio popular», dice Contreras.

«Este Baile Chino tiene más elementos que lo puramente religioso, tiene un sentido familiar, local, identitario y productivo. Con la Iglesia ha habido conflicto cuando tratan de meter en tintura católica a estos bailes que son expresiones indomestizas. Ha habido sacerdotes muy queridos, y otros no tanto, y hoy mismo hay un conflicto grande por los cambios que quiere introducir el párroco», asegura.

Los reclamos actuales van desde el debilitamiento de las centenarias palmas que flanquean la iglesia que custodia el Niño Dios, por una poda inapropiada, hasta el temor de que el párroco prohíba la vigilia nocturna de la imagen. La situación es tan grave que 50 otros Bailes Chinos de Valparaíso firmaron una carta de la cofradía de Las Palmas para que la máxima autoridad eclesiástica de la región tome cartas. También se informó al subsecretario del Patrimonio, Emilio de la Cerda.

EL CD se financió con un Fondo de la Música y ya puede oírse en Archivomariaestergrebe.cl. Sin embargo, sus destinatarios prioritarios son los chinos . Aquellos que fueron grabados hace 50 años -o sus hijos, si ya murieron- ya los recibieron. «Fuimos con Daniel González casa por casa, y fue emocionante. Recuerdo a un caballero mayor, que vivía arriba de un cerrito. Cuando le dijimos que él aparecía en el disco, tiritó. Fue un suspiro de impresión. Salimos pensando qué habrá pensado él, de que aparezcan dos chascones que nunca ha visto con esto. Las restituciones recomponen esta deuda abierta que tiene la academia con la sociedad», cierra Contreras.

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