Quinchamalí: El taller de La Teo recibe visita

“Señores, yo quiero hablarles del pueblo donde nací /es un lugar muy bonito/ se llama Quinchamalí”

Teorinda Esther Serón Castro es una de las cultoras que integran la Unión de Alfareros de Quinchamalí, colectivo que recibió en 2014 la distinción de Tesoro Humano Vivo, reconocimiento que el Estado de Chile otorga a comunidades, grupos y personas que son distinguidos y destacados, por los significativos aportes que han realizado a la salvaguardia y al cultivo de elementos que forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial en Chile.

Es la tarde de lunes 18 de marzo, un día antes de la celebración del Día de las Artesanas y los Artesanos 2019. Hasta Ñuble han llegado varias autoridades culturales y políticas para homenajear allí a distintos cultores y cultoras y visitar el poblado de Quinchamalí, ubicado a 30 kilómetros de Chillán, ciudad capital de la región.

Teorinda, junto a cerca de 60 alfareros y alfareras, ha llegado a la Escuela de Quinchamalí. Allí recibirá el reconocimiento por su labor y participará en un taller relacionado con el expediente que servirá para postular la Alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca a la Lista Representativa de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

Al centro de la foto, Teorinda recibe el reconocimiento de las autoridades en el Día de las Artesanas y los Artesanos 2019.

Teorinda Esther Serón Castro es su nombre completo, pero en el barrio todos le dicen “Teo” o «La Teo». Nació el 5 de noviembre de 1952. Lleva 57 años dedicados a la alfarería. Tenía 10 cuando comenzó a trabajar la greda. Aprendió de su madre, Riola Castro, a quien no se cansa de homenajear con sus escritos,  pero también con su pasión y su trabajo.

Riola Castro, madre de Teo, tiene actualmente 87 años. Ha luchado incansablemente por la tradición de la alfarería. Algunas de sus obras figuran en la colección del año 1956 del Museo MAPA.

“Sus mujeres artesanas irradian simpatía y encanto / una de ellas es mi madre que se llama Riola Castro”

Después de los contenidos compartidos, los diplomas, los aplausos y las fotos, sus pares comenzaron a pedir “el momento cultural”. Otras alfareras solicitaban que “La Teo” pasara al frente a recitar versos. Y ante el clamor de sus pares, Teorinda se dejó querer. Compartió con todos los asistentes las letras de su inspiración. Aprovechamos de pedirle una grabación y nos quedamos en nuestra cámara con dos de sus poemas.



Después la comunidad celebró un día que para ellos tiene una significación especial, por ser pueblo de artesanos. Fue el momento en que la antropóloga Sonia Montecino, Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanidades y estudiosa del arte  de Quinchamlí le dijo a las autoridades “Vamos al taller de La Teo”. Se subieron a los autos y en el Camino Real doblaron por el callejón La Unión, donde está el taller y la casa de esta reconocida cultora de la alfarería.

Durante toda la vida, el taller de Teorinda y Riola estuvo en el mismo lugar que la cocina de la casa. Las etapas más duras del largo proceso, como la mezcla y el cocido, las ejecutaba en otro sitio del patio. Desde hace dos años aproximadamente, sin embargo, y como parte del Programa de Desarrollo Local (PRODESAL), de Indap, tiene un taller propio. De hecho, en 2014, cuando la Unión de Artesanos de Quinchamalí obtuvo el reconocimiento Tesoros Humanos Vivos, los registros fueron realizados en una infraestructura más artesanal.

A su nuevo taller llegaron la Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés; el Subsecretario de Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda; y la Seremi de las Culturas, María Soledad Castro; acompañados de la profesora Montecino y del director de la escuela, Armando Borquez.

Allí los visitantes conversaron con Teorinda acerca del proceso y vieron las piezas que había terminadas. Algunas fueron compradas. En el taller tenía piezas utilitarias, pero también ornamentales. Teo hace un poco de ambas líneas, y le pone su estilo. Elabora mates y jarros, pero también animales y guitarreras. Como ocurre en casi toda la comunidad, los vecinos y pares identifican “la mano” del artista por la obra final y en el caso de Teo, su figura característica es el especiero doble.

“Trabajo en artesanía / hago chanchos guitarreras y todo tipo de alcancías / yo me siento satisfecha de todo lo que he logrado / con el trabajo en la greda la meta la he superado”

Antes de la despedida, Teo posó para las fotos con los visitantes, quienes se llevaron a sus casas un poco de ella, de su sentimiento, de su alegría, de su compromiso con el arte que identifica el pueblo donde nació y de donde –dice- nunca se irá.

Navegación